¿Has tenido la oportunidad de disfrutar de un resort con el «TODO INCLUÍDO»?
¿Te has fijado en esas pulseras de colores que nos ponen y otorga la oportunidad de disfrutar de todo mientras dure la estancia? Esa pequeña banda que llevamos en la muñeca y que da acceso a todo: las comidas, las bebidas, las actividades, las experiencias. No tenemos que andar pensando en qué podemos o no podemos tomar, simplemente disfrutamos.
Así, nos entregamos a disfrutar y vivir la experiencia, sabemos que tiene un tiempo limitado; dos días, cinco días, una semana, el tiempo que estemos en el resort.
Pues, la vida, viene con una pulsera muy similar. Solo que esta no es de plástico ni tiene fecha de caducidad visible. Es invisible, y está ahí, en la muñeca desde el día que nacimos.
Nuestra pulsera de la vida incluye todo: las risas y las lágrimas, los amaneceres que te quitan el aliento y las noches de insomnio, los abrazos que sanan y las despedidas que duelen, los momentos de gloria y esos otros en los que tropiezas y te levantas.
Sin embargo, aquí está la diferencia más importante: la vida es para comer aquí, no para llevar, y desconocemos la fecha de caducidad.
No podemos guardar ese momento perfecto en un tupperware para saborearlo mañana. No podemos empacar la risa de nuestro hijo para llevarla cuando ya no viva en casa. No podemos meter en una bolsa para llevar el abrazo de esa persona que amamos y que tal vez no estará mañana, no podemos posponer esa llamada a una amiga que espera nuestras palabras.
¿Cuántas veces nos comportamos como si pudiéramos llevarnos la vida a casa?
Posponemos esa conversación importante, guardamos los «te amo» para ocasiones especiales, esperamos el momento perfecto para hacer aquello que nos hace felices.
La mesa está servida ahora. El buffet de la vida está abierto en este preciso instante. Las experiencias, las emociones, las conexiones… todo está incluido en nuestra pulsera, solo si decidimos sentarnos a la mesa.
No hay «doggy bag» para los momentos. No hay servicio a domicilio para las oportunidades. No podemos hacer una reserva para la felicidad «cuando tengamos más tiempo».
Hoy, aquí y ahora, mientras lees esto, nuestra pulsera invisible sigue ahí, dándonos acceso total a todo lo que la vida tiene para ofrecernos. La pregunta no es si tenemos derecho a disfrutarlo – ya lo tenemos. La pregunta es:
¿vamos a quedarnos de pie mirando el buffet, o vamos a sentarnos a la mesa?
La vida es generosa, no obstante, tiene sus propias reglas: es para vivir aquí y ahora, con todos los sentidos despiertos, con el corazón abierto y los brazos extendidos.
La pulsera todo incluido no caduca hasta que nuestro último aliento lo haga. Hasta entonces, todo, absolutamente todo, está incluido.
¿Qué vas a elegir del menú de hoy?
A vivir,
Soraya
Qué lindo recordatorio Soraya!! Gracias, me voy a jugar ahora y aquí!! 😘
Maravilloso!! ♡
Y para tenerlo muy en cuenta; un abrazote Alicia
Gracias amiga, por estar siempre ahi, besote… eso a jugar en el presente